Durante el verano suelen aumentar las consultas que nos hacen en la farmacia por alteraciones del sueño y es que el calor asfixiante hace que para muchos dormir en verano sea algo complicado. Cabe decir que no siempre el calor es el culpable de los trastornos del sueño, un viaje con cambio de horario incluido o incluso las siestecitas de la tarde hace que durmamos peor.
Durante el verano cambiamos por completo nuestros hábitos de vida y por supuesto también los relacionados con el sueño. Pasamos de estar totalmente estresados a no tener prácticamente ningún tipo de preocupación laboral, modificamos nuestros horarios pues nos levantamos más tarde y nos echamos la siesta. Esto provoca que volver a la rutina y a las responsabilidades diarias nuestro organismo se resienta y provocando que durmamos mal.